domingo, 10 de mayo de 2009

ESCRIBIENDO

Trabajo a diario en la escritura de tres cuentos; un poco de tiempo para cada tema, y el tiempo parece no alcanzarme.
Hace un par de meses algo más, que los escribo y corrijo, sin haber avanzado aún hacia la finalización de alguno de esos temas.
Cada vez que retomo la escritura y los releo, encuentro algo para recortar, arreglar o cambiar.
Este género literario -el cuento breve- no es algo fácil para los escritores, y me gusta.
Algunos cuentos son de media cuartilla, otros llegan a diez, y la mayoría son de dos o tres, solamente.
Si este blog a veces no avanza como debería, es porque estoy escribiendo, a la manera de Camilo José Cela, es decir, de puño y letra, con papel, lápiz, y alguna goma cercana que poco uso, por la costumbre de hacer tachaduras.
Al decir de Antonio Machado:..."romero, para ir a Roma, lo importante es caminar...". Así lo hacemos.

jueves, 7 de mayo de 2009

SOLEMNIDADES

..."yo se que el necio se entierra,
con gran lujo y con gran llanto"...
José Martí. Versos sencillos.

Leyendo -por ventura- una obra del excelente escritor español Ignacio Aldecoa, supe que no le gustaban las solemnidades, las cosas hechas con solemnidad, las cosas solemnes.
A mi tampoco me gustan, nunca me han gustado.
José Ingenieros, escritor argentino, autor de "Las fuerzas morales", entre otras obras, remarcaba que todo hombre mediocre es solemne. Nada tiene valor para éste, si no se hace con solemnidad, lejos de la simplificación.

..."Sencilla, haz una cruz sencilla, carpintero"...escribió el poeta español León Felipe en sus "Versos y oraciones de caminante".

La sencillez no es algo que le sirva a la mediocracia, que la confunde con simpleza, llanura, y gusta del vuelo, de los ornamentos.
La sencillez sería,por lo tanto, algo opuesto, es decir, inherente a los hombres de cultura elevada.
De tal colección de en narrativa, me gustaron: el libro del español Ignacio Aldecoa, y del escritor argentino nacido y residente en Yala(provincia de Jujuy) Héctor Tizón; bastante de la obra de Augusto Monterroso, y como dice el título de un libro de éste escritor: lo demás es silencio.

Antonio Machado, en cuya obra está todo lo que se necesita para aprender y entender nuestro idioma castellano, en una de sus poesías escribió:
..."Prefiere la rima pobre
la asonancia indefinida
cuando nada cuenta el canto
acaso huelgue la rima.

Verso libre, verso libre...
Líbrate mejor, del verso
cuando te esclavice

La rima verbal y pobre
y temporal, es la rica..."

miércoles, 6 de mayo de 2009

¿ NO HAY NADIE EN LA ACADEMIA ?

Nadie contestó aún a mi aldabada.
La di mediante el envío de un correo electrónico a la Real Academia Española (RAE).
Imagino una escena :yo, tras llamar entusiasmado y expectante afuera luego del anuncio, esperando en vano, aunque sin perder la alegría porque al final, con respeto y delicadeza, puse en conocimiento de la Institución mayor de nuestra lengua, la existencia de este blog y sus finalidades que están expresadas en una de las primeras crónicas que lo componen.
El correo fue enviado el 6 de noviembre de 2008.
Yo cumplí mi parte. Al decir de García Lorca en uno de sus romances: ..."Me porté como quién soy..." en mi caso, como un oriental legítimo, (Oriental, por ser de la República Oriental del Uruguay).
Lo de "aldabada", va por las letras del poeta español Antonio Machado, en: "La casa de Alvargonzález", parte II, titulado:"El viajero": ..."Los dos hermanos oyeron, una aldabada en la puerta..."
Alguien me dijo que quizá en la Academia no le hagan caso a los correos electrónicos.
No hago conjeturas, prefiero la realidad: el envío del correo, y el silencio del otro lado.
Comento esta situación y cada cual sacará sus conclusiones.
Yo tengo las mías.

sábado, 4 de abril de 2009

Reportajes

Cierta vez leí un artículo publicado en una revista, sobre el genial escritor argentino Jorge Luis Borges, autor entre otros libros de: El Aleph, Libro de Arena, Ficciones, Historia Universal de la Infamia.Contaban que en una ocasión, culminadas las obras en la calle donde tenía su casa, la iluminación había quedado reparada por entero. Un vecino, viéndolo al escritor, se le aproximó y le dijo: "iluminaron la avenida del poeta", y que Borges le contestó: "pusieron esas luces para que yo no orine de noche aquí en la acera", dejándolo al otro sin saber que decir, a la vez que le quitó trascendencia al asunto y a la idea de que por él se hubieran hecho las cosas. Esta capacidad de Borges para contestar con cierto humor y sencillez las cosas dichas a su respecto, se refleja también en otra anécdota: cuando lo paraban en la calle, generalmente los estudiantes, para grabarle las palabras sobre algún tema que pudiera luego ser objeto de alguna tesis, o trabajo académico, aquel les preguntaba que hora era. Cuando le respondían, ponía una cara de sorprendido y salía de la situación diciendo: "a ésta hora siempre corro" y se marchaba aprovechando la sorpresa de sus interlocutores ocasionales.

Cuando le preguntaron que entendía por "literatura comprometida", respondió: "Yo no conozco ninguna "literatura comprometida", conozco solamente buena o mala literatura, literatura comprometida no me dice nada, es lo mismo que me digan algo así como:"equitación protestante".

Algo más de Jorge Luis Borges: En una ocasión, alguien le pidió su opinión sobre Carlos Gardel. El genial escritor contesto lo siguiente: "Gardel era un paria uruguayo que cantaba tangos".

Alejandro Dolina, escritor argentino, en uno de sus libros se refiere, a través de un personaje, sobre los reportajes, y concluye que es más importante lo que se contesta, y como se contesta, que la pregunta en sí, y tiene razón.

Precisamente, sobre Dolina, vi por televisión un reportaje que le hicieron desde un programa deportivo. La joven enviada para entrevistarlo -Dolina estaba en una biblioteca amplia, llena de libros y había un escritorio, en lo que parecía ser su lugar de trabajo- utilizó todo el tiempo que duró la entrevista para preguntarle sobre un futbolista de fama(que le parecían sus conceptos, sus actitudes,etc)si tenía preferencia por tal o cual jugador, cuando en realidad el personaje era el propio escritor, y ante él, solo era necesario hacerle alguna pregunta de literatura o sobre el fútbol en si,encender el grabador,y la cámara filmadora y disfrutar de su sabiduría.

Tambièn están quienes en el curso de un reportaje, quieren hablar más que la persona a quién están reporteando. Pero este es un tema de una evidente educación deficiente, por más edad y tiempo de trabajo que tenga quién entreviste, porque conozco a personas jovenes que son talentosas, y el talento es algo que se tiene,o no. Lo más preocupante es que muchas veces, se hace un mal uso del idioma, se emplea un lenguaje chabacano, de mal gusto, cuando hablar bien nuestra lengua castellana, debería ser objeto de un aprendizaje permanente.

jueves, 23 de octubre de 2008

Recordando a Juan Parra del Riego, Poeta.

El poeta peruano Juan Parra del Riego residió unos años en Montevideo, donde se casó y siendo aún joven, se fue por una senda clara dejándonos sus creaciones literarias y el recuerdo que el pueblo uruguayo ha plasmado nominando una calle del barrio Parque Rodó con su nombre.
Entre su obra poética Parra del Riego nos sorprende con el "Polirritmo Dinámico a Gradín, jugador de fútbol ".
Se infiere, leyendo esa poesía, que el poeta fue a la cancha, y viéndolo al extraordinario y raro jugador -quizá uno o el mejor de todos los tiempos- su espíritu sensible y el gusto por el arte visto en todo su esplendor en la figura del irrepetible deportista, lo impulsaron a escribir con los mejores adjetivos del idioma, una página tan intensa como el desempeño del atleta en el terreno de juego. Este es un fragmento del poema:

"Palpitante y jubiloso
como el grito que se lanza de repente a un aviador
todo así claro y nervioso
yo te canto, ¡oh jugador maravilloso!
que hoy has puesto el pecho mío como un trémulo tambor.

Ágil
fino,
alado,
eléctrico,
repentino,
delicado,
fulminante,
yo te vi en la tarde olímpica jugar..."
luego sigue así el poema:

..."Y te vi, Gradín
bronce vivo de la múltiple actitud,
zigzagueante espadachín..."
dice más adelante el vate:

..."¡flecha, víbora, campana, banderola!
¡Gradín, bala azul y verde! ¡Gradín, globo que se va!
Billarista de esa súbita y vibrante carambola
que se rompe en las cabezas y se enfila más allá...

Y discóbolo volante,
pasas uno...
dos...
tres...cuatro...
siete jugadores...

La pelota hierve en ruido seco y sordo de metralla,
se revuelca una epilepsia de colores
y ya estás frente a la valla
con el pecho... el alma...el pie...
y es el tiro que en la tarde azul estalla
como un cálido balazo que se lleva la pelota hasta la red.
¡Palomares! ¡Palomares!
de los clásicos aplausos populares...
¡Gradín, trompo, émbolo, música, bisturí, tirabuzón!
(¡Yo vi tres mujeres de esas con caderas como altares
palpitar estremecidas de emoción!)
¡Gradín! róbale al relámpago de tu cuerpo incandescente,
que hoy me ha roto en mil cometas de una loca elevación,
otra azul velocidad para mi frente
y otra mecha de colores que me vuele el corazón.

Tú que cuando vas llevando la pelota
nadie cree que así juegas:
todos creen que patinas,
y en tu baile vas haciendo líneas griegas
que te siguen dando vueltas con sus vagas serpentinas.

¡Pez acróbata que al ímpetu del ataque más violento
se escabulle, arquea, flota
no lo ve nadie un momento,
pero como un submarino sale allá con la pelota...!
Y es entonces cuando suena la tribuna como el mar:
todos grítanle: ¡Gradín! ¡Gradín! ¡Gradín!

Y en el ronco oleaje negro que se quiere desbordar,
saltan pechos, vuelan brazos y hasta el fin
todos se hacen los coheteros
de una salva luminosa de sombreros
que se van hasta la luna a gritarle allá:
¡Gradín! ¡Gradín! ¡Gradín! "

Luego de disfrutar de la lectura de este Polirritmo extraordinario escrito por Juan Parra del Riego, voy a hacer una pausa para referirme un poco más sobre este gran poeta en la crónica siguiente.

Después de un paréntesis

Después de este paréntesis, de estas faltas no deseadas, hoy vuelvo a sentir la satisfacción de escribir por el medio que me permite llegar a incontables lugares de una sola vez.

Todo este tiempo que pasó desde la entrega anterior, lo ocupé en la tarea grata, difícil y seria que significa para mi, la elaboración de trabajos literarios

El resultado, leído y releído y corregido hasta lo necesario, me dejó contento: he avanzado de forma considerable en la creación de varias historias cortas. Prefiero escribir a mano, en hojas de libretas, para sentir la sensación magnífica de ir llenando con mi letra las hojas en blanco que como un milagro, sirven para el asiento de lo que se puede llamar de obra literaria .

He leído bastante, aunque hay muchos libros en mi biblioteca que siquiera llegé a hojearlos. Son esos libros que vamos dejandolos para disfrutar de su lectura en los momentos calmos, que tardan en llegar.

Lo importante para mi en este momento, es retomar la escritura aquí, referente al motivo por el cual me decidí a crear este sitio: el mejor sentimiento por el idioma, nuestro idioma.

En el Uruguay, cada cual en su tiempo, han estado poetas como por ejemplo: Rafael Alberti, quién vivió cierto tiempo en Punta del Este, y escribió poesías referidas a ese balneario. Pablo Neruda disfrutó de su estadía en otro balneario uruguayo llamado Atlántida, muy cerca de Montevideo, donde aprovechó el lugar y el paisaje para escribir algo de su obra vasta y bella. Federico García Lorca vino a esta ciudad para asistir a la representación teatral de su obra Bodas de Sangre; Gabriela Mistral cultivaba una amistad entrañable con las poetas uruguayas de su época.

Muchos fueron los poetas y los escritores que pisaron nuestra tierra. El poeta peruano Juan Parra del Riego se radicó en Montevideo. Precisamente sobre este poeta, me voy a referir en la proxima crónica.

domingo, 4 de mayo de 2008

Un poco de poesía

Cuando quedó terminado el espacio para juegos infantiles, lucía tal como lo habíamos ideado.

El grupo encargado de las obras, compuesto por carpinteros, albañiles, herreros, pintores y electricistas, todos de reconocida idoneidad en el medio, también se mostraba conforme con la creación de la que disfrutarían los niños de las familias que habitaban el núcleo de viviendas del terrero amplio, y todos los demás, residentes del barrio.

Era un lugar ideal , sombreado por sauces y paraísos, y bien iluminado en las horas nocturnas. Como estaba emplazado en un costado del predio, muy cerca de las moradas, permitía que los niños jugaran sin tener que alejarse de sus hogares, y si no estuvieran acompañados por los mayores ( que allí disponían de bancos y mesas de hormigón para reunirse, compartir momentos libres, leer, o simplemente distraerse con el paisaje) para la tranquilidad necesaria de los suyos, pudieran ser observados y atendidos ante cualquier contratiempo.

Su inauguración sería en las primeras horas de la tarde de un día de setiembre, diáfano como los anteriores, que marcaban el comienzo de la primavera.

A media mañana supe que tenía que pronunciar un discurso. Fiel a mi costumbre de nunca preparar nada escrito ni pensar en ningún tema, seguro de que al enfrentarme al público hablaré lo que pienso en el momento, esta vez no fue diferente.

Cuando quedé frente al micrófono y miré a la gente, que en buen número se había congregado, entre representantes de distintas instituciones educativas, autoridades de la municipalidad, delegaciones de las escuelas primarias de la zona, los vecinos en general y los niños, por un instante pensé en la etapa irrepetible de la vida de toda persona, que es el tiempo de los juegos, los años mágicos del mundo infantil, y no me fue difícil encontrar las palabras que se ajustaran a un momento muy significativo como aquel.

No faltaron las citas de algunos pasajes sobre la infancia, de los sensibles poetas que hemos tenido y tenemos en nuestra América hispana, no como un adorno del discurso, sino como algo imprescindible, tampoco como un pretendido lucimiento personal, sino por respeto profundo por los asistentes y en particular, por los niños.

Al final, cuando fui a reunirme con el público, entre la algarabía de los pequeños, y las sonrisas de los mayores, ya el área liberada para que aquellos dieran rienda suelta a los juegos, unas señoras del barrio me rodaron y luego de saludarnos me dijeron: muchas gracias por habernos regalado un poco de poesía en esta tarde tan especial.

Yo, sonriente, les dije que eran muy amables, y tuve la confirmación de que a la gente le gusta una canción, un aire suave y una sombra amiga, y unos versos que sirvan como un bálsamo para aliviar la vida, cada día.