RAFAEL ALBERTI, el poeta de Puerto de Santa María - Cádiz - residió un tiempo en Punta del Este, la península privilegiada por la naturaleza de ésta República Oriental. Allí escribió, precisamente, sus " Poemas de Punta del Este". Fue una etapa particular de su vida, de añoranzas de su lugar, tal como plasmó en un poema de su libro " Baladas y canciones del Paraná " :
"...Yo, a caballo, por su sombra
busqué mi pueblo y mi casa.
Entré en el patio que un día
fuera una fuente con agua.
Aunque no estaba la fuente,
la fuente siempre sonaba.
Y el agua que no corría
volvió para darme agua ."
Se sentía Marinero en tierra, lejos de lo suyo, diciendo en versos:
"...Si yo nací campesino,
si yo nací marinero,
por qué me tenéis aquí..."
Este andaluz, que se dedicó primero a la pintura, y después a la poesía, integraba la "Generación del 27 ". Recibió el Premio Nacional de literatura " en 1925, y después otros galardones, siendo el último, el "Príncipe de Asturias".
Se inició en el neopopularismo, buscando en el folclore su inspiración, aunque con influencias de Luis de Góngora. Después, pasó al superrealismo.
En su obra hay un gran colorido, sentido de la música, y nostalgia andaluza.
PABLO NERUDA, el gran poeta chileno, autor entre otras obras literarias de : "Veinte poemas de amor y una canción desesperada " , residió por cierto tiempo en Atlántida, un balneario oriental muy próximo a Montevideo.
Allí, en un confortable chalet cedido por amigos, situado en una franja costera poblada de árboles, cerca del mar, tuvo tranquilidad para descansar y escribir.
JUAN PARRA DEL RIEGO, extraordinario poeta peruano, llegó un día a Montevideo y se quedó para siempre.
Se casó con una oriental y dio continuidad a su obra literaria.
Disfrutó de tardes excelentes de fines de semana en las canchas y el estadio de fútbol, cuando la técnica y el arte de ese deporte, tenía en los jugadores orientales sus exponentes más significativos de la época.
Vio jugar al futbolista y atleta oriental Isabelino Gradín - uno de los mejores de todos los tiempos - y quedó tan admirado de su calidad que en sus famosos Polirritmos, incluyo uno memorable sobre el talentoso Gradín, titulado Polirritmo Dinámico.
En el Parque Rodó, (hermoso barrio montevideano) hay una calle que lleva el nombre de éste poeta de la bella tierra incaica.
GABRIELA MISTRAL, poeta chilena que obtuvo el premio Nobel de literatura, solía visitar la capital oriental; aquí se reunía con sus amigas poetas, la argentina Alfonsina Storni, y la oriental Juana de Ibarbourou.
Lucila Godoy Alcayaga -tal el nombre real de Gabriela Mistral - es recordada por nuestro pueblo en un monumento emplazado en un espacio público, enfrente a la costanera y la playa de Pocitos.
JORGE LUIS BORGES, el gran escritor y poeta argentino, autor de grandes obras literarias tales como " El Aleph " conocía Montevideo igual que varios lugares del interior oriental.
Tenía amigos y familiares de ésta nacionalidad, que menciona en sus cuentos y crónicas.
Le gustaba decir : " un argentino no es tal, sin un amigo oriental".
FEDERICO GARCIA LORCA, el irrepetible poeta de Fuente Vaqueros - España - en 1934 llegó de visita a Montevideo, se reunió con amigos del lugar y estrenó su obra teatral "Bodas de Sangre "
Este poeta, nació en Granada, donde murió trágicamente durante la guerra civil.
Fue poeta, dramaturgo, músico y dibujante. Iniciador del neopopularismo, y también integró la "generación del 27 ".
La influencia de Góngora se une en su lírica a la inspiración andaluza. Resulta, entonces, una poesía intensa, compleja, dolorosa, de inigualable riqueza metafórica.
García Lorca le dio nueva vida al romance español, En sus poemas, consigue dar mediante metáforas deslumbrantes, una imagen del pueblo gitano, hechizado por la presencia de la muerte, y sumido en un ámbito de dolor, que es el signo de la raza.
La capital oriental -Montevideo lejana - de calles empedradas en aquellas épocas, por donde los tranvías iban y volvían ordenados y sin prisa. Había cafés y bares en cada esquina céntrica; cines, teatros y grandes librerías, y grandes centros culturales acordes con el nivel y conocimientos generales de su población. La ciudad cautivaba a los visitantes, y no era distinto con estos exponentes de la literatura aquí citados en forma breve. Ese tiempo quedó en el recuerdo, y en las publicaciones de entonces, y las fotografías de color sepia. Aunque como escribió Antonio Machado : "hoy es siempre, todavía ".
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viernes, 1 de enero de 2010
jueves, 23 de octubre de 2008
Recordando a Juan Parra del Riego, Poeta.
El poeta peruano Juan Parra del Riego residió unos años en Montevideo, donde se casó y siendo aún joven, se fue por una senda clara dejándonos sus creaciones literarias y el recuerdo que el pueblo uruguayo ha plasmado nominando una calle del barrio Parque Rodó con su nombre.
Entre su obra poética Parra del Riego nos sorprende con el "Polirritmo Dinámico a Gradín, jugador de fútbol ".
Se infiere, leyendo esa poesía, que el poeta fue a la cancha, y viéndolo al extraordinario y raro jugador -quizá uno o el mejor de todos los tiempos- su espíritu sensible y el gusto por el arte visto en todo su esplendor en la figura del irrepetible deportista, lo impulsaron a escribir con los mejores adjetivos del idioma, una página tan intensa como el desempeño del atleta en el terreno de juego. Este es un fragmento del poema:
"Palpitante y jubiloso
como el grito que se lanza de repente a un aviador
todo así claro y nervioso
yo te canto, ¡oh jugador maravilloso!
que hoy has puesto el pecho mío como un trémulo tambor.
Ágil
fino,
alado,
eléctrico,
repentino,
delicado,
fulminante,
yo te vi en la tarde olímpica jugar..."luego sigue así el poema:
..."Y te vi, Gradín
bronce vivo de la múltiple actitud,
zigzagueante espadachín..."dice más adelante el vate:
..."¡flecha, víbora, campana, banderola!
¡Gradín, bala azul y verde! ¡Gradín, globo que se va!
Billarista de esa súbita y vibrante carambola
que se rompe en las cabezas y se enfila más allá...
Y discóbolo volante,
pasas uno...
dos...
tres...cuatro...
siete jugadores...
La pelota hierve en ruido seco y sordo de metralla,
se revuelca una epilepsia de colores
y ya estás frente a la valla
con el pecho... el alma...el pie...
y es el tiro que en la tarde azul estalla
como un cálido balazo que se lleva la pelota hasta la red.
¡Palomares! ¡Palomares!
de los clásicos aplausos populares...
¡Gradín, trompo, émbolo, música, bisturí, tirabuzón!
(¡Yo vi tres mujeres de esas con caderas como altares
palpitar estremecidas de emoción!)
¡Gradín! róbale al relámpago de tu cuerpo incandescente,
que hoy me ha roto en mil cometas de una loca elevación,
otra azul velocidad para mi frentey otra mecha de colores que me vuele el corazón.
Tú que cuando vas llevando la pelota
nadie cree que así juegas:
todos creen que patinas,
y en tu baile vas haciendo líneas griegas
que te siguen dando vueltas con sus vagas serpentinas.
¡Pez acróbata que al ímpetu del ataque más violento
se escabulle, arquea, flota
no lo ve nadie un momento,
pero como un submarino sale allá con la pelota...!
Y es entonces cuando suena la tribuna como el mar:
todos grítanle: ¡Gradín! ¡Gradín! ¡Gradín!
Y en el ronco oleaje negro que se quiere desbordar,
saltan pechos, vuelan brazos y hasta el fin
todos se hacen los coheteros
de una salva luminosa de sombreros
que se van hasta la luna a gritarle allá:¡Gradín! ¡Gradín! ¡Gradín! "
Luego de disfrutar de la lectura de este Polirritmo extraordinario escrito por Juan Parra del Riego, voy a hacer una pausa para referirme un poco más sobre este gran poeta en la crónica siguiente.
Entre su obra poética Parra del Riego nos sorprende con el "Polirritmo Dinámico a Gradín, jugador de fútbol ".
Se infiere, leyendo esa poesía, que el poeta fue a la cancha, y viéndolo al extraordinario y raro jugador -quizá uno o el mejor de todos los tiempos- su espíritu sensible y el gusto por el arte visto en todo su esplendor en la figura del irrepetible deportista, lo impulsaron a escribir con los mejores adjetivos del idioma, una página tan intensa como el desempeño del atleta en el terreno de juego. Este es un fragmento del poema:
"Palpitante y jubiloso
como el grito que se lanza de repente a un aviador
todo así claro y nervioso
yo te canto, ¡oh jugador maravilloso!
que hoy has puesto el pecho mío como un trémulo tambor.
Ágil
fino,
alado,
eléctrico,
repentino,
delicado,
fulminante,
yo te vi en la tarde olímpica jugar..."luego sigue así el poema:
..."Y te vi, Gradín
bronce vivo de la múltiple actitud,
zigzagueante espadachín..."dice más adelante el vate:
..."¡flecha, víbora, campana, banderola!
¡Gradín, bala azul y verde! ¡Gradín, globo que se va!
Billarista de esa súbita y vibrante carambola
que se rompe en las cabezas y se enfila más allá...
Y discóbolo volante,
pasas uno...
dos...
tres...cuatro...
siete jugadores...
La pelota hierve en ruido seco y sordo de metralla,
se revuelca una epilepsia de colores
y ya estás frente a la valla
con el pecho... el alma...el pie...
y es el tiro que en la tarde azul estalla
como un cálido balazo que se lleva la pelota hasta la red.
¡Palomares! ¡Palomares!
de los clásicos aplausos populares...
¡Gradín, trompo, émbolo, música, bisturí, tirabuzón!
(¡Yo vi tres mujeres de esas con caderas como altares
palpitar estremecidas de emoción!)
¡Gradín! róbale al relámpago de tu cuerpo incandescente,
que hoy me ha roto en mil cometas de una loca elevación,
otra azul velocidad para mi frentey otra mecha de colores que me vuele el corazón.
Tú que cuando vas llevando la pelota
nadie cree que así juegas:
todos creen que patinas,
y en tu baile vas haciendo líneas griegas
que te siguen dando vueltas con sus vagas serpentinas.
¡Pez acróbata que al ímpetu del ataque más violento
se escabulle, arquea, flota
no lo ve nadie un momento,
pero como un submarino sale allá con la pelota...!
Y es entonces cuando suena la tribuna como el mar:
todos grítanle: ¡Gradín! ¡Gradín! ¡Gradín!
Y en el ronco oleaje negro que se quiere desbordar,
saltan pechos, vuelan brazos y hasta el fin
todos se hacen los coheteros
de una salva luminosa de sombreros
que se van hasta la luna a gritarle allá:¡Gradín! ¡Gradín! ¡Gradín! "
Luego de disfrutar de la lectura de este Polirritmo extraordinario escrito por Juan Parra del Riego, voy a hacer una pausa para referirme un poco más sobre este gran poeta en la crónica siguiente.
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